"Asombro: lo más elevado a que puede llegar el hombre"
Johann Wolfgang Goethe
Hoy ha sido un día de viaje: levantarse temprano, check out en el hotel, aeropuerto, avión, otro aeropuerto, autobús a casa... Un día dedicado a transportarse. ¡Qué maravilla de medios de transporte! Hoy temprano me despedía de un amigo en Panamá, tomé café allá y cenaré más tarde, en casa, con mi familia. No deja de asombrarme las maravillas que como sociedad hemos creado, podemos movernos por el mundo en muy poco tiempo. Claro, cuesta, pero se puede hacer.
Creo que eso es algo que no debemos perder, nuestra capacidad de asombro. Considero que desde la llegada del hombre a la luna hemos reducido nuestro nivel de sorpresa y admiración ante cosas realmente increíble. Si el hombre fue capaz de poner su pie en la luna, es capaz de todo. Ya no nos sorprende que yo escriba en un teclado delgado desde la cocina de mi hogar en Puebla y con click personas de todo el mundo lo puedan leer, juzgar, criticar y responder en cuestión de segundos... Pensémoslo: "cuestión de segundos"; "todo el mundo".
En mi fin de semana de trabajo por Panamá tuve la oportunidad de visitar el Canal. ¡Qué maravilla! Es impresionante como hombres, hace 100 años, iniciaron un proyecto que permitiera que las aguas del Atlántico y el Pacífico se besara a la mitad del continente americano. Millones de toneladas de rocas y montaña tuvieron que ser removidos; se diseñó un sistema de esclusas (como albercas gigantescas con compuertas) que permitieran subir y bajar de nivel a los monstruos marinos que transportan mercancía de China, India, Europa, Japón, Brasil a cualquier rincón del mundo sin tener que pasar por la Tierra del Fuego cerca del Polo Sur.
Mi nuevo amigo y excelente persona, Pablo Ruidiaz se tomó el tiempo de llevarme, acompañado de su escudero y nieto, Giovani, a comer en un restaurante ubicado en la esclusa Miraflores y tuve la fortuna de ver el cruce de un navío de Europa del Este. No pude evitar dejarlos en la mesa y observar como entraba, cerraban una compuerta con ingeniería de cien años, subía el nivel del agua, abrían compuerta, se eleva el barco y pasa a la siguiente y así hasta llegar a las aguas abiertas del pacífico y con él el barco.
Pero hay muchas cosas de qué maravillarnos, no sólo el avance tecnológico. ¿Quién puede dejar de emocionarse cuando un bebé de días de nacido aprieta uno de nuestros dedos?, al saborear un pedazo de mango, respirar el aire fresco y penetrante cuando estamos cerca de las montañas; al ver un atardecer en el mar, la salida del sol en el desierto; o al pensar que la persona que nos hizo perder la concentración cuando éramos jóvenes y que llegamos a creer que no nos pondría atención, aún sigue a nuestro lado a pesar de que nos conoce tal como somos.
En fin, les invito a no dejar de asombrarnos, dar gracias y disfrutar las pequeñas y grandes cosas a las que tenemos acceso.
Gran bendicion amigo poder hacer tantas cosas a la vez k no ....k bueno k nosotros podemos lograrlas tan solo ver el amanecer un nuevo dia, respirar y poder mirar el bellisimo regalo de Dios......Gracias a Dios x todo ya k muchas personas no pueden ni si kiera admirar un bello dia un amanecer y ni poder respirar x si mismos....Bendiciones Rafael.
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